El poder político, como afirma Rawls, se reduce al poder del Estado. Pero el estado es el poder formado por los ciudadanos libres e iguales; en consecuencia no deberían existir obstáculos para que la política pudiera ser entendida como el dialogo permanente entre los ciudadanos, establecidos en la sociedad civil, y el Estado. Sin embargo, los problemas existen y surgen cuando aparecen en la democracia figuras que rompen la armonía: la de unos partidos políticos más amigos del Estado que del ciudadano, cuya militancia está dominada por políticos que prefieren el Poder al servicio y por aquellos políticos que no saben distinguir , aún, lo que es gobierno y oposición. En democracia siempre existirá un conjunto de políticos que constituyen gobierno y otros oposición. No se puede ser gobierno y oposición al mismo tiempo. Es allí donde Lavin equivoca su apreciación al decir que es Bacheletista -Aliancista, un enjendro político que distorsiona la democracia y conduce a peligrosa distorsión.
Rodrigo González Fernández
DIPLOMADO EN RSE DE LA ONU
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